01 Chapa & mecánica
Se desmonta, se sanea el óxido y se pone a punto la mecánica.
Granada · Restauración de clásicos
Renault clásicos restaurados a mano, pieza a pieza. Joyas con alma que brillan en la noche — para exposición, eventos y bodas.
El Garaje
The Vint-Garage nace de una obsesión sana: devolver a la vida los Renault que marcaron una época. En un taller de Granada cuidado hasta el último detalle —carteles esmaltados, placas Michelin, faros amarillos, hasta un piano— cada coche se restaura a mano, pieza a pieza.
Chapa, pintura, mecánica y tapicería. La paciencia de quien disfruta el camino tanto como el resultado, y la emoción de ver a alguien reencontrarse con el coche de su vida.
Chapa y pintura
01 Se desmonta, se sanea el óxido y se pone a punto la mecánica.
02 Preparación y color en cabina, hasta el brillo de fábrica.
03 Tapicería, detalles y de nuevo a la carretera. Con alma.
«¿Tiene trabajo? Sí… pero la satisfacción que dará cuando esté rodando, no tiene precio.»
La flota · 22 joyas
Cada coche, su historia. Pulsa para ver todas sus fotos, el modelo exacto y lo que dice de él quien lo ha revivido.
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◈ 5 Del taller
Un garaje no se mide en coches, sino en las historias que caben dentro. Estas son solo algunas.
Hay entregas que no se olvidan. Ver cómo se le saltaban las lágrimas a quien recuperaba el coche de su vida… eso no se paga con dinero. Restaurar un clásico es devolverle a alguien un trozo de su historia.
Los clásicos están para rodarlos, no para guardarlos en una vitrina. Cogimos uno de los Renault 5 y nos plantamos a los pies de la Torre Eiffel. Kilómetros, carreteras de vértigo y una sonrisa que no se borra.
Empezó con uno. Luego llegó otro… y otro, hasta juntar cuatro Renault 5. Un sueño de crío hecho realidad, y una familia de clásicos que no deja de crecer en el garaje.
Aquí no restauramos coches:
revivimos recuerdos.
Salidas
De la nieve de Sierra Nevada a la costa: los clásicos no se guardan, se conducen. Estos son algunos de sus escenarios favoritos.
Nieve y curvas por encima de los 2.000 metros. El plan favorito de los cincos en invierno.
Pueblos blancos y carreteras de postal hasta Trevélez, entre castaños y acequias.
Por el centro y el Albaicín, cuando las farolas encienden la chapa y todo brilla.
Bajar al mar con la ventanilla abierta, sal en el aire y el motor cantando.
Kilómetros de olivar y luz dorada al atardecer, para una foto de época.
La antigua línea de Granada a Güéjar Sierra, entre puentes de piedra y viejos túneles.